laurita


Homenaje sin Cronopios by indivisual
9 enero, 2008, 7:20 pm
Filed under: Diario ilustrado

Escalera 

para mi otra laurita, que me regalò el libro que yo ahora regalo.

(y acuèrdate màs a menudo de la felicidad que dan los escotes en este mundo miserable)

 

Hacía tiempo que Lucas no veía a su vecina. Antes la encontraba cada mañana cuando iba a comprar el diario, o una botella de leche, o un paquete de tabaco para fumar en pipa, y ella subía las escaleras como siguiendo las instrucciones de Cortázar, como si las llevara ahí mismo escritas en un papel viejo, arrugado y algo descolorido y las fuera leyendo sílaba por sílaba para no confundirse, Las es ca le ras se su ben de fren te, pues ha cia a trás o de cos tado re sul tan par ti cu lar men te in có mo das, y la viejita probando a subir hacia atrás o de costado y vuelta a empezar, asentimiento que reconoce la sabiduría del escritor argentino, murmullo, No, claro, no tiene sentido hacia atrás o de costado, qué ocurrencia, veamos de frente, y a Lucas le daba tiempo a volver –diario bajo el brazo y mientras leía la portada en el café ya se le había olvidado la viejita, que no era para menos porque un terremoto la noche anterior había convertido el Teatro Mauri en un mosaico de teselas rojas y él que había dormido profundamente sin enterarse de nada, pero ahí estaba la explicación de la taza rota en el suelo y de la desafinación del piano, qué lata, o entonces si compraba tabaco ya se había fumado la primera pipa y sus pensamientos en el norte desierto o más allá de la frontera, por qué no, en la selva brasileña, pájaros y tambores y un picor terrible en el tobillo y el miedo de que haya sido una serpiente flecha lo hacía volver a Valparaíso sin apenas nostalgia del Amazonas- y encontrársela inesperadamente en el primer piso, tam bién lla ma da pie, pe ro que no ha de con fun dir se con el pie an tes ci ta do, y la viejita medio desorientada mirando primero el zapato derecho y luego el izquierdo y de nuevo el derecho, suspirito como de alguien que intenta deshacer el nudo de la madeja y le entran ganas de tirar y tirar del hilo y todo a la mierda pero suspirito y paciencia, y Lucas, Buenos días, vecina, pero la vecina tan concentrada que para qué esperar respuesta. Luego Lucas en su pieza se imagina a la viejita siguiendo todas las instrucciones que Julio había escrito allá por los setenta y entonces era la viejita rompiendo todos los espejos de su casa antes de ponerse a cantar, o mirando el reloj y pensando en la muerte antes de darle cuerda, o bien cortándole una pata a una araña, metiéndola en un sobre que dice Señor Ministro de Relaciones Exteriores, se la imaginaba mirando cómo se aplastan las gotitas que van cayendo del marco tras la lluvia qué hastío, leyendo un diario, dejándolo después en un banco y esconderse tras la farola para ver cómo el diario se convierte en un montón de papeles hasta que alguien se sienta, lo lee y el montón de papeles vuelve de nuevo a ser un diario, se la imaginaba viajando a la isla de Pascua con un espejito en el bolsillo izquierdo de la chaqueta y un reloj en el derecho para comprobar cuándo el espejo adelanta y cuándo atrasa  y la viejita al oeste de la isla y en el espejo el nacimiento de su hija y luego su casamiento y luego su primer amor en la escuela, por qué lo dejaría escapar, se la imaginaba arrancándose un pelo blanco, haciéndole un nudo en el medio –se la imaginaba midiendo el centro exacto del pelo blanco con regla, uno, dos, tres centímetros- y dejándolo caer suavemente por la rejilla de la ducha para iniciar al instante la tarea de recuperación del pelo, la imaginaba entonces desmontando con disciplina el sifón y agrupando los pelos por categorías según ya se escribió y poniendo luego al descubierto el tramo que va del sifón a la cañería principal para continuar con la búsqueda y ahí a Lucas, en su pieza, restos del humo del tabaco en pipa y el diario olvidado sobre la mesa –ahora sólo un montón de papeles-, le parecía de veras que su casa empezaba a llenarse de agua, sentía los pies mojados y de hecho tenía la cama completamente encharcada, dormía flotando, se pone el batín aún medio soñando y se dirige al piso de arriba, murmullo, Pero loco, cómo va a estar contando pelitos, la vieja. Se habrá dejado encendido el grifo de la bañera antes de acostarse. Aunque hace tiempo que no la veo a la vecina. Mira que si se ha sentado en el sillón del Jacinto, el que tiene una estrellita plateada en el centro, porque con ese sillón no hay nada que discutir, uno se sienta y chao, y la viejita cansada de hacer montañitas de pelos sin encontrar el que lleva el nudo en el medio, exactamente en el medio, se habrá sentado para descansar un poco y chao. Y así, temiéndose lo peor, iba subiendo Lucas a la casa de su vecina, a la que hacía tiempo que no veía, y como sin quererlo iba contando los peldaños, res pi ran do len ta y re gu lar men te, le van tan do e sa par te del cuer po si tu a da a la de re cha a ba jo, etcétera, etcétera.

  


2 comentarios so far
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Las dos Lauritas -la argentina y la chilena ahora-parecen fundirse en este Homenaje a Cortázar.
Feliz año, Laura, feliz año distinto.

Comentario por Pura

Las dos Lauritas -la argentina y la chilena ahora- parecen fundirse en este Homenaje a Cortázar.
Feliz año, Laura, feliz año distinto.

Comentario por Pura 10 Enero, 2008 @ 8:54 pm

Comentario por Pura




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